
En el sector del private equity, la creación de Alpha, conseguir retornos superiores a los índices de referencia, se ha convertido en un objetivo cada vez más complejo. La sofisticación de las estructuras financieras y las mejoras operativas ya no bastan por sí solas para garantizar ventajas sostenibles. En este contexto, el sistema de gobierno corporativo emerge como un factor clave, capaz de marcar la diferencia entre inversiones que cumplen su tesis y aquellas que la superan.
Un consejo de administración alineado, con roles claros, dinámicas sólidas y una supervisión efectiva, actúa como catalizador de la estrategia. Sin embargo, la práctica demuestra que numerosas compañías participadas presentan brechas de gobierno corporativo que, de no detectarse a tiempo, terminan erosionando valor, como son los casos de presidentes sobrecargados, agendas que no priorizan lo esencial, o Troikas (Presidente–CEO–Inversor) sin la cohesión necesaria.
La diferencia reside en medir lo que hasta ahora era intangible. Al igual que los indicadores financieros permiten anticipar resultados, la evaluación periódica del sistema de gobierno corporativo ofrece señales tempranas sobre la capacidad real de ejecución, la alineación estratégica y la calidad del liderazgo.
En nuestra experiencia evaluando consejos de portfolio companies, los datos sobre el impacto de la evaluación en la generación de Alpha son evidentes:
- Los consejos mejor evaluados duplican la probabilidad de alcanzar hitos de creación de valor, ya sea en fases de transformación inicial, optimización intermedia o preparación para la salida.
- La alineación efectiva de la Troika incrementa en más de un 30% la confianza en la ejecución, generando mayor tracción en iniciativas críticas.
- Las evaluaciones sistemáticas permiten anticipar desajustes de gobernanza hasta 12 meses antes de que aparezcan en los estados financieros, facilitando una intervención temprana.
- La revisión estructural de los consejos ajustando tamaño, composición o dinámicas, se traduce en decisiones más ágiles y en una rendición de cuentas más clara.
No existe una fórmula universal para conseguir un consejo de éxito en portfolio companies. Lo que resulta eficaz en un turnaround puede no serlo en una fase de crecimiento acelerado. Por ello, el verdadero valor está en definir, a través de evaluaciones objetivas y datos comparativos, qué significa alto rendimiento para cada fondo y cada portfolio company.
La construcción de un sistema de métricas en el sistema de gobierno corporativo permite identificar patrones que correlacionan con éxito, anticipar riesgos y evolucionar el modelo de gobierno en función del contexto estratégico. Se trata, en definitiva, de convertir el gobierno corporativo en un activo gestionable y repetible, en lugar de un mero requisito de cumplimiento.
El sistema de gobierno corporativo evaluado con rigor y datos fiables es un auténtico motor de valor. El private equity no solo invierte en estructuras de capital y operaciones. Invierte en liderazgo, en dinámicas de consejo y en la capacidad de liderar con visión y eficacia.
Aquellos fondos que integran la evaluación de la gobernanza en el corazón de su estrategia logran no solo mayor resiliencia, sino también la confianza reforzada de limited partners, coinversores y equipos directivos. En definitiva, la evaluación del sistema de gobierno corporativo no es un ejercicio de control, sino una fuente recurrente de generación de Alpha.
